Una oportunidad histórica para recuperar la ciudad

Nos dirigimos al alcalde y a los demás representantes de las instituciones de la ciudad de Granada para expresar nuestra grave preocupación por su futuro tras la trágica experiencia de la pandemia, e instarles a adoptar las medidas necesarias para que la ciudad se prepare urgentemente para el período post COVID-19 y para hacer frente a futuros eventos adversos, tanto sanitarios como derivados de la crisis climática, un horizonte cierto que nos alarma especialmente.

MANIFIESTO

Han ido emergiendo problemas estructurales en la organización de la ciudad que han agravado sensiblemente los efectos de la epidemia en las condiciones de vida de las personas, y ello a la luz del periodo de alarma que aún estamos viviendo, considerando la dramática situación actual desde un punto de vista tanto sanitario como social.

Granada es una de las ciudades más contaminadas de España y no cumple la poco exigente normativa europea. Varios estudios han relacionado la mortalidad por COVID-19 con los niveles de contaminación atmosférica (1). Con respecto a la crisis climática, la concentración de CO₂ ha alcanzado recientemente, a pesar del parón económico, el récord histórico de 418,7 ppm según el observatorio de Vigilancia Atmosférica Global de Izaña. Son datos alarmantes que deben impulsar medidas drásticas para reducir sensiblemente la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero en el menor plazo posible, con la rapidez de actuación necesaria ante las emergencias.

El marcado descenso de la contaminación ambiental general y la contaminación acústica experimentado durante el estado de alarma se ha producido en gran medida por la disminución del transporte privado. Ello nos ha permitido experimentar los efectos positivos de la ausencia del vehículo motorizado y visibilizar nuestra convivencia con otros seres vivos en la ciudad, lo que ha creado condiciones beneficiosas para la vida de todas las personas. En definitiva, la pandemia nos ha demostrado que la ciudad puede ser un lugar más amable.

Estamos viviendo un incremento de las desigualdades que la crisis sanitaria contribuye a amplificar al visibilizar la situación real. Las personas más frágiles están viendo su precariedad, agravada por la crisis de 2008, convertirse en derrumbe. Un número creciente de familias no pueden hacer frente al pago del alquiler de su vivienda, así como de los locales comerciales. Además, miles de personas en Granada no tienen empleo, lo que les impide reorganizar su vida después de esta crisis.

El post COVID-19 es una oportunidad única para impulsar medidas permanentes para devolver Granada a las personas, reorganizar la movilidad, (re)naturalizar y desmercantilizar la ciudad y armonizar sus relaciones con el área metropolitana.

El presente manifiesto se debe a la urgencia de impulsar cambios estructurales profundos en la organización de nuestra ciudad, que sustituyan su actual mercantilización, la de sus habitantes y la de la naturaleza por la defensa de la vida en todas sus formas y la igualdad de oportunidades, y se fundamenta en cinco ideas clave:

  • Reorganización de la movilidad en favor de la peatonalización y el carril bici, para una reducción drástica de la contaminación.

  • Renaturalización de la ciudad, apostando por grandes zonas verdes y por la recuperación de sus cauces fluviales.

  • Desmercantilización de la vivienda y de la actividad comercial local, para garantizar proyectos de vida viables.

  • Recuperación de Granada para sus habitantes, de sus calles, plazas y parques, compatible con un turismo equilibrado.

  • Armonización de la relacion entre la ciudad y su área metropolitana basanda en el abastecimiento y la movilidad ecológicos.



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Medidas urgentes. Las personas firmantes, que actuamos desde nuestra conciencia cívica, demandamos que se adopten las siguientes medidas de manera urgente:


REORGANIZACIÓN DE LA MOVILIDAD
En favor de la peatonalización y el carril bici, para una reducción drástica de la contaminación

Restringir el uso del automóvil privado y las motocicletas de modo inmediato, con el objetivo de reducir drásticamente y a corto plazo la contaminación, tanto atmosférica como acústica, manteniéndola en cada momento por debajo de los límites indicados por la OMS.

Centrar la movilidad urbana en la bicicleta y otros vehículos de movilidad personal de un modo permanente y no coyuntural. Para ello, promover ayudas públicas para adquirir bicicletas mecánicas o de pedaleo asistido, organizar suficientes aparcamientos para bicicletas, e implantar un sistema de bicicletas públicas apoyado en campañas de educación ciudadana.

Crear una red de transporte público altamente eficiente y no contaminante con urgencia, que cubra todos los barrios de la ciudad y el área metropolitana. Ofrecer a los residentes una tarifa anual simbólica para toda la red de transporte público urbano y extraurbano.

Peatonalizar progresivamente la totalidad de la ciudad. La vía pública deberá estar destinada a las personas y no a los vehículos de combustión, con la única excepción de los carriles para el transporte público, el transporte de emergencia, la entrega de mercancías (principalmente a través de bicicletas cargo y, parcialmente, de pequeñas furgonetas eléctricas) y el transporte privado para personas con movilidad reducida. Las ciclocalles o ciclocarriles no son la solución: en todas las calles deberá haber un carril bici bidireccional para separar las bicicletas y VMP de los peatones y de los vehículos a motor.

Limitar el ruido de la ciudad debido al transporte. Electrificar la totalidad de los vehículos municipales, especialmente los de recogida de residuos, con la finalidad de reducir el ruido además de la contaminación.


RENATURALIZACIÓN DE LA CIUDAD
Apostando por grandes zonas verdes y por la recuperación de sus cauces fluviales

Potenciar los espacios verdes de incalculable valor histórico y ambiental con los que cuenta Granada como zonas para el bienestar de las personas, como el camino de la fuente del Avellano, el Cerro del Sol, el Llano de la Perdiz, la Dehesa del Generalife, el valle del río Darro, el río Genil o la Vega.

Incrementar la superficie destinada a las zonas verdes urbanas, hasta llegar a corto plazo a los niveles de otras ciudades europeas. Además de absorber los contaminantes y el CO₂ acumulado por la grave crisis climática, la presencia de zonas verdes en la ciudad en grandes extensiones garantiza el bienestar físico y emocional, que incrementa las defensas inmunitarias, además de ofrecer valiosas oportunidades educativas para el desarrollo de la infancia.

Plantar árboles formando doseles arbóreos para crear amplias zonas de sombra que regulen el microclima de las zonas arboladas (2).

Reducir la extensión de suelo cubierta por asfalto, sustituyéndolo por materiales porosos que permitan la filtración del agua en el terreno y, sobre todo, dejando amplias porciones de tierra en las plazas y las calles, para regular el microclima local, absorber el calor y restablecer el contacto con la tierra.

Destinar los vacíos urbanos a la creación de áreas verdes y a huertos urbanos, tanto comunitarios como particulares, ofreciendo ayudas económicas para su creación.

Reducir la contaminación lumínica en toda la ciudad, lo que tendría efectos beneficiosos para la salud y para el medio ambiente.

Impulsar la biodiversidad, tanto vegetal como animal, creando ecosistemas urbanos. Prever corredores ecológicos.
 
Renaturalizar profundamente la ciudad, en particular los cuatro ríos de Granada, Genil, Darro, Beiro y Monachil, para que vuelvan a ser zonas naturales de referencia local y esparcimiento. Promover el estudio del desembovedado donde sea viable. Crear lugares que ofrezcan agua a la fauna que habita en la ciudad, y plantar árboles que alimenten y atraigan a las aves.

Instalar fuentes de agua potable de alta calidad en todos los barrios, para que en cualquier lugar las personas tengan acceso a una fuente pública, con la finalidad de reducir drásticamente, y luego eliminar por completo, la venta de agua embotellada. Granada debe estar también en la vanguardia de la eliminación de los residuos, en particular de los residuos plásticos.


DESMERCANTILIZACIÓN DE LA VIVIENDA Y DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL LOCAL

Para garantizar proyectos de vida viables.

Cumplir el artículo 47 de la Constitución española: «Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación».

Impulsar la vivienda pública, incrementando en gran medida su proporción con respecto a la vivienda de alquiler libre.

Detener el proceso de gentrificación del centro histórico, regulando la proporción del número de pisos turísticos y el parque de vivienda de alquiler para residentes. El turismo es una industria fundamental para el desarrollo económico de Granada, pero no puede convertir la ciudad en un hotel con viviendas inaccesibles para sus habitantes y locales exclusivos para las franquicias.

Imponer una tasa a la propiedad por mantener locales comerciales vacíos en áreas de especial tránsito y alta demanda, para desinflar los precios y devolver la vida comercial a las calles del centro.

Facilitar que las personas mayores puedan seguir viviendo en su hogar, con servicios asistenciales domiciliarios asequibles, respetuosos y de alta calidad necesarios para desarrollar una vida social activa. Promover los jubilares, comunidades autogestionadas de mayores, como alternativa a las residencias.

Garantizar que cada persona pueda tener un espacio donde habitar, sin exclusión, indispensable para poder reorganizar la propia vida o la vida colectiva y hacer proyectos de futuro.


RECUPERACIÓN DE GRANADA PARA SUS HABITANTES
De sus calles, plazas y parques, compatible con un turismo equilibrado

Rediseñar plazas y parques para favorecer diferentes usos y actividades en un mismo espacio y así como la autonomía y la socialización de las personas.

Posibilitar el juego infantil en las calles y plazas. En lugar de organizar artificialmente áreas específicas dedicadas al juego, garantizar las condiciones necesarias para la importante función educativa y social del juego en la calle.

Permitir el uso y la apropiación de la calle por parte de diferentes grupos, teniendo en cuenta las tareas relacionadas con los cuidados, y favoreciendo espacios de relación intergeneracional e intercultural.

Promover una oferta cultural de calidad y gratuita en espacios públicos, con el fin de garantizar su acceso a todos los grupos sociales, así como de dar cauce y fomentar el desarrollo del talento local en todos los ámbitos de la cultura, en particular del sector juvenil, tan castigado por las sucesivas crisis.

Desmantelar progresivamente la utilización privada del espacio público asentada en estructuras permanentes, como instalaciones propias de parques de atracciones o de las terrazas que desfiguran y desvirtúan el uso de las plazas del centro histórico. Solo deben permitirse los elementos de mobiliario de hostelería que puedan desaparecer del espacio público por completo fuera de su horario de apertura, tanto desplegados como almacenados.


ARMONIZACIÓN DE LA RELACIÓN ENTRE LA CIUDAD Y SU ÁREA METROPOLITANA
Basada en el abastecimiento y la movilidad ecológicos

Replantear la ciudad y su cinturón como un conjunto interdependiente. Granada no puede entenderse sin la realidad de los municipios que la circunvalan, pero sus habitantes no deben utilizar la ciudad únicamente como un lugar de trabajo y servicios. Los municipios del área metropolitana deben corresponsabilizarse de la habitabilidad de la capital.

Atajar las conexiones mediante el transporte privado cuanto antes. La densidad de tráfico en la circunvalación, que pronto será doble, asfixia la integración de la ciudad con su entorno.

Impulsar la organización de una red de transporte público altamente eficiente y no contaminante con el área metropolitana, que puede incluir la extensión de la red de metro o de tranvía en superficie. Ofrecer tarifas únicas según distancia o la completa gratuidad para los residentes o personas con movilidad obligada.

Descentralizar y redimensionar los servicios para que sean accesibles a las personas de todo el territorio, asegurando pueblos vivos.

Apostar por políticas públicas de proximidad y participadas por la comunidad. En nuestras ciudades toda persona debe tener acceso a los servicios e infraestructuras de vida básicos en un radio de quince minutos a pie.

Apoyar la producción agroecológica de la Vega y relacionarla con el abastecimiento y consumo urbanos, asegurando cadenas económicas cortas y coherentes. Garantizar un mercado justo y estable al primer sector. Organizar un sistema de logística y reparto interior en nuestras ciudades de una manera ecológica, apostando por la proximidad y por potenciar el comercio local, que crea comunidad.

Este manifiesto ha sido redactado por Concha Alfaro Baena, Marina Guillén Marcos, Esther Ontiveros Olmedo y Carmen F. Sigler a partir del manifiesto de Massimo Paolini por Barcelona, y con aportaciones de su adaptación para el País Vasco.

FIRMA EL MANIFIESTO

POR UNA GRANADA HABITABLE

1- Un reciente estudio de la Universidad de Harvard indica que un incremento de solo 1 microgramo/m³ de PM2.5 produciría, tras una exposición a largo plazo, un incremento de la mortalidad por COVID-19 del 15 %. Un reciente estudio publicado por el New England Journal of Medicine confirma el aumento de la mortalidad como efecto de una breve exposición a partículas en suspensión (PM10 y PM2.5).

2- Un estudio de la Universidad de Wisconsin indica que para alcanzar el máximo beneficio es necesario que el manto vegetal alcance el 40 % de la superficie de cada bloque.

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